Necochea

Oportunidad para un relato: Alberto y Alfonsín

Opinión: Damian Deglauve

 El oficialismo tiene un problema para encontrarle un relato a la pandemia.  Los errores de comunicación política lo llevaron a anuncios tempranos incumplidos, exposiciones en redes de manejo parcial de la vacunación, enunciar datos que al instante eran refutados; un camino que terminó generando complicaciones en términos de imagen y legitimidad para nuevas medidas según muestran las actuales mediciones de Opinión Pública.

Las crisis buscan un liderazgo político sólido y los errores hacen que sea cuestionada la legitimidad de las decisiones. Esta es la situación actual y en medio de la denominada “segunda ola” el presidente encuentra un camino posible, a partir de un acierto discursivo (quizás el único): separar las variables “elecciones y “pandemia”.

Será recordado como el presidente en pandemia y por ello tiene una chance de crear un relato, siguiendo la línea de la coalición oficialista, cuyo contraste con el dato duro sea cuestión opinable y no rígida pudiendo moldearse a gusto. El antecedente lo tiene en uno de  sus referentes, Raúl Alfonsin.

El ex presidente, denostado por su mala gestión principalmente en lo económico e incluso marginado de actos por su propio partido a principios de los 90, logró a posterior de su  accidente automovilístico y la construcción política pos crisis del 2001 transformarse, con una nueva historia oficial en 2003  en un guardián de la democracia, dejando en el sótano los aspectos negativos de su gestión  y sus consecuencias. Un presidente con serias dificultades y magros resultados se transformo casi en un mártir.

Alberto Fernández tiene esa misma posibilidad a partir de la “segunda ola”, una salida por arriba del laberinto: construir el relato del presidente pandemia. Esto necesita coordinación y estrategia sólida, lejana a los vaivenes del actual primer mandatario, pero presenta una alternativa transitable al escenario actual e incluso futuro.

Este relato puede ser el paraguas que lo instale más allá de los desatinos de gestión, pandemia inclusive. Sin embargo esto implica trazar un objetivo con su respectiva hoja de ruta, sabiendo las posibilidades positivas y aquello que se dejará en el camino, es decir: definirse. En toda definición se pagan costos. La política es elegir sabiamente que costos pagar.

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