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Gabriel Landesa, el cura necochense que dejó los hábitos por amor

Gabriel Landesa, un cura necochense que dejó los hábitos y apostó por el amor de una mujer. Como muchos de nuestros jóvenes terminó el secundario y se fue a estudiar Economía a Mar del Plata.

Durante su adolescencia fue un destacado futbolista del club Rivadavia, al que volvía durante los fines de semana a jugar a la pelota. 

Su fe llegó después de hacer un retiro espiritual, hasta ese momento fue ateo; Dice que tomó la comunión y nació algo dentro de él "comencé una vida llena de fe. Ya en la facultad, dejé todo lo que hacía, un proyecto de vida de familia y de economista para, en una decisión libre, sin ninguna presión, por amor, comenzar a un camino de consagración al servicio del Evangelio”.

Su misión como párroco lo llevó a Venado Tuerto, en la provincia de Santa Fe. Es allí donde conoce a Mariela, pero durante casi un año este amor hacia ella fue en secreto.

“Lo que sentía jamás me imagine que me podía ocurrir y siempre creí que ese sentimiento en algún momento se me iba a pasar”, cuenta. Pero no fue así: cada día que pasaba lo que sentía por esa mujer que estaba sola con dos hijos mayores de edad se afianzaban cada vez más.

“Fueron pasando los meses. Y no solo que no se me pasaba sino que todo se iba intensificando, la atracción, ya me imaginaba una vida con ella. Mientras tanto como era un tema solo mío, seguía haciendo la vida normal como el cura, dando las misas y siguiendo con la misión que me apasionaba”, relata.

Después de muchas horas de rezar, charlas y opiniones de gente de mucha confianza, decidió hablar con Mariela. Creía que una vez que le dijera la verdad eso le ayudaría a dar paz a su alma para volver a la normalidad. En una caminata Gabriel con voz tranquila y pausada le narró los sentimientos que lo desvelaban desde hacía casi un año.

La noticia fue como un baldazo de agua fría para ella, que jamás se lo había imaginado, Luego de escuchar, Mariela, algo shockeada, le agradeció la sinceridad, pero le dijo que los sentimientos no eran los mismos y se retiró del lugar.

Pasó más de un mes, hasta que una tarde fue Mariela quien lo llamó para contarle que luego de aquella charla comenzaron aflorarle sentimientos ya no eran hacia el cura, sino hacia el hombre: “Me estoy permitiendo verte de otra parte, el ser humano que sos”, le dijo.

Y en 2020 en plena pandemia abandonó los hábitos y se radicó en Lago Puelo para comenzar otra etapa de la vida mientras que Mariela sigue aún en Venado Tuerto, donde es docente hace 30 años en una escuela especial como fonoaudióloga, a la espera de iniciar los trámites para la jubilación y luego viajar a El Bolsón.

Sin dinero y sin trabajo, tenía que comenzar de cero. Las changas eran su única opción y empezó a pintar casas, a limpiar patios, se compró una máquina para cortar césped, toma los estados de los medidores de la empresa prestadora del servicio de gas, desmaleza predios, limpia alambrados perimetrales y da charlas virtuales psicológicas y espirituales, a modo de acompañamiento terapéutico.

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N24

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