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¿Impunidad a la concejal que falseó los datos para colarse en el turno de vacunación?

Necochea está pasando por el peor momento de la emergencia sanitaria provocada por la pandemia de Covid-19. Según el parte emitido el domingo 23 de mayo, se contabiliza un total de 1.353 personas infectadas y un total de 123 fallecidos. Si bien la campaña de vacunación viene a buen ritmo está lejos de ser óptimo y de que impacte en la inmunización comunitaria para frenar el avance del virus y disminuir su letalidad.

En el hospital Emilio Ferreyra se está llevando a cabo en este momento la batalla más bestial y descarnada entre la vida y la muerte (pensamiento robado al Dr. Arabarco) y quienes dan la pelea junto a los pacientes son un puñado ínfimo de médicos y enfermeras que hacen lo que pueden con los recursos humanos y materiales disponibles. En las salas Covid el ambiente es desesperante: gritos, llantos, personas que se ahogan por no poder respirar, pacientes que deben ser atados para que no se arranquen las vias y el oxígeno en la desesperación por una bocanada de aire y la impotencia, el dolor y la angustia de no poder hacer más.

En este marco, que una concejal electa por el voto soberano de los necochenses mienta en su declaración jurada para colarse en la turnera de vacunación contra el Covid-19 alegando una enfermedad pulmonar crónica es grave, es un insulto hacia los pacientes que hoy pelean por su vida con cada aliento, a los muertos por coronavirus, a sus familiares, a los profesionales de la salud y a todos los necochenses.

En su descargo Felicitas Cabretón, nacida políticamente en las filas de la juventud radical, formada en el sector más rancio del radicalismo necochense (al que virtualmente se accede por lazos de sangre), alegó un error involuntario a la hora de llenar el formulario de vacunación y haciendo gala de vocación de servicio y un altruismo pocas veces visto, renunció al turno malhabido para ceder su lugar a quien lo necesite más que ella.

En este punto se plantea la duda si su altruismo no tendrá que ver con el hecho de que el día que le tocó en suerte su turno de vacunación (11 de marzo), el intendente Arturo Rojas y la secretaria de salud pasaron casi toda la jornada en la posta vacunatoria del Centro de Aceiteros. 

Un error se admite, se deja pasar pero la mentira ofende y sobre todo en estos momentos de crisis. Felicitas Cabretón afirma que se está orquestando una "operación" en su contra, que usan los datos que ella permitió publicar para atacarla, que modificó aquellos erróneos además de insistir en que no es paciente de riego, pero en su declaración jurada para solicitar un nuevo turno sigue inscripta como paciente con enfermedad pulmonar crónica. 

Cada movimiento que se realiza queda registrado en el sistema y para descartar que efectivamente por fallas en el mismo no se permitan realizar modificaciones o cancelar turnos, personalmente constatamos que cada modificación queda registrada de manera automática, que es posible realizarlas en cualquier momento y que también se puede cancelar el turno sin mayores complicaciones. Todo al alcance de un click.

Mientras tanto ¿cuál ha sido la reacción del Concejo Deliberante y la política necochense? Silencio de radio. 

El sector que representa al ex intendente Facundo López junto al radicalismo fueron por la cabeza del actual jefe comunal, Arturo Rojas y las autoridades sanitarias del distrito, alguien les pasó el dato de irregularidades en el vacunatorio, les hicieron comprar el verso que el municipio podía acomodar a amigos y familiares para acceder rápidamente a la vacunación contra el Covid. Por una cuestión de acción y reacción, cada vez que se escupe para arriba, se termina embadurnado. 

No solo no hubo vacunatorio VIP para funcionarios, ni concejales oficialistas, no encontraron una sola irregularidad en el plan de vacunación provincial que se desarrolla en Necochea solo quedó en evidencia que para nombrar al personal administrativo de las postas, la lapicera la tuvo la camporista Andrea Cáceres y la única inscripta de manera irregular fue una de las impulsoras de la investigación, la radical Felicitas Cabretón.

Ningún concejal de los que se comían el mundo señalando al Ejecutivo abrió la boca ni para tomar aire, el radicalismo que hace alarde de ética republicana, de ser la reserva moral de la Nación, que orgullosamente sacan chapa de la honestidad de sus próceres como Yrigoyen, Illia o Alfonsín, dijeron por lo bajo "hay que salvarla porque perdemos un concejal" y alegaron que el delito cometido por la concejal al falsear los datos de su declaración jurada en el formulario de inscripción para vacunación, "eran cuestiones netamente personales", que había que escucharla pero no juzgarla. 

El pasado jueves se realizó una reunión en el Comité Emiliano Abásolo en la que la edil volvió a vomitar una sarta de mentiras tratando de excusarse y quedar como una víctima de los operadores políticos que pretenden dañarla y que poco aclaró acerca del hecho de que a pesar de haber entrado a modificar datos en el sistema y admitir que la primera inscripción la realizó como paciente de riesgo, al día de la fecha continúa registrada bajo tal excepción a pesar de haber realizado dos modificaciones: la primera dos meses después de la segunda inscripción, es decir un día después de que en Concejo en Comisión los concejales se vieron obligados a mostrar sus respectivas declaraciones juradas, en esta oportunidad solo modificó su número de teléfono y la segunda vez que ingresó al sistema fue el día 13 de mayo pero no se muestran modificaciones.

La reunión de comité, realizada en pleno brote de Covid y cuando las nuevas restricciones eran un hecho, pasó sin pena ni gloria y ni siquiera quedó registro para la posteridad en el libro de actas. La operación salvataje ya estaba en marcha poniendo un manto de olvido sobre la vergüenza de la concejal en falta.

 

N24

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