martes, 29 de junio de 2021

Críticas de la concejal Maizzani: “Cómo no va a sobrar plata, si gastaron poco y nada"

Durante el período en el que los hermanos López estuvieron al frente de la Municipalidad de Necochea no solo el Ejecutivo dejó un fuerte déficit financiero y una deuda moral impagable con la ciudadanía. El Concejo Deliberante tampoco estuvo a la altura de lo que se esperaba de los ediles en los momentos más críticos y vergonzantes de la historia reciente de nuestra ciudad.

Más allá de un grito de circunstancia y alguna palabra altisonante, los concejales de Necochea pasaron cuatro años chatitos como sartén mientras los trabajadores cobraban sus sueldos en cuotas, los pacientes de los hospitales municipales eran trasladados a localidades vecinas porque el municipio no podía proveer siquiera los insumos básicos para prestar primeros auxilios a la población, el intendente llegó a entregar parte del casino para frenar un embargo a sus cuentas para pagar la deuda generada con la empresa recolectora de residuos sólidos urbanos o mientras se generaba una deuda de 2 mil millones de pesos, de los que 70 millones correspondían a sueldos, horas extras y beneficios laborales de los trabajadores municipales.

Le hicieron "chas chas en la colita" a funcionarios denunciados por serios actos de corrupción y tampoco insistieron demasiado ni recurrieron a la justicia cuando el municipio ignoró sistemáticamente los pedidos de informe presentados.

Transitando un nuevo año electoral los circunstanciales ocupantes del Concejo Deliberante recuperan la conciencia del lugar en que los puso el vecino de Necochea y tratan de justificar su sueldo (de cuatro veces el salario básico de un trabajador municipal); tanto en las sesiones como en los medios aparecen fuegos de artificio para el disfrute de la propia hinchada.

El radicalismo necochense quedó golpeado tras el escándalo provocado por la inscripción con "errores" en el formulario de vacunación de la concejal Felicitas Cabretón que tomó estado nacional, pero "a lo hecho, pecho", vuelta de página y a otra cosa mariposa. Graciana Maizzani, compañera de banca de Cabretón, encendió la mecha de un petardo y en un artículo publicado en un medio platense, criticó el superavit presupuestario del ejercicio 2020 del municipio afirmando que “Cómo no va a sobrar plata, si gastaron poco y nada”.

Para Maizzani el superavit municipal se debe a que las motoguadañas para cortar el pasto desembarcaron a la Comuna a partir de un acto solidario y que el Consorcio del Puerto Quequén donó 100 mil litros de combustible.

“Todos sabemos y vivimos en esta ciudad y somos parte de esta comunidad y sabemos, por ejemplo, que el recambio de luminarias no lo ha realizado el municipio, que lo han financiado los vecinos. O sea que hay un gasto que no ha tenido que abonar el municipio a la cooperativa eléctrica, que si se hubiese hecho conforme a lo que corresponde hubiese tenido que ser abonado el artefacto de la luminaria” afirmó para justificar su punto.

Además mencionó que se realizaron varias colectas para insumos hospitalarios básicos, que la cooperadora donó camas y que hasta se recibieron herramientas a manos de privados. "¿Cómo no va a ser positivo el resultado presupuestario si el Municipio no  ha gastado absolutamente nada y todo lo que ha hecho en 2020 lo ha hecho con el esfuerzo de terceros".

Para Maizzani que lo mira por TV:

El monto total de recursos que dispuso el municipio durante el 2020 ascendió a 2.952 millones aproximadamente de los que el 48 por ciento son de origen municipal, es decir recursos propios del tesoro municipal y el resto de aportes del gobierno nacional y provincial. Como dato relevante se puede destacar que la cobrabilidad de tasas rondó el 50 por ciento, porcentaje sensiblemente superior a años anteriores.

El mayor porcentaje de los recursos del 2020 fueros asignados al área de salud con el 28 por ciento del presupuesto municipal; casi 600 millones fueron al hospital Emilio Ferreyra, 120 millones de pesos  al hospital Irurzun y 142 millones a los Centros de Atención Primaria. La inflación le pisó los talones al presupuesto, algunos insumos y medicamentos llegaron a aumentar hasta un 80 por ciento de su valor durante el primer año de la emergencia Covid. 

Otra de las áreas que absorbieron gran parte del presupuesto es Planeamiento y Obras y Servicios Públicos que se llevó un 22 por ciento del presupuesto del primer año de gestión del intendente Arturo Rojas. De ese monto un 40 por ciento corresponde a la recolección de residuos domiciliarios.

La deuda pública que dejaron los López fue un collar de plomo para la administración municipal, se pagaron 593 millones de pesos de la deuda que se mantenía a diciembre de 2019 que ascendía a casi mil millones de pesos. Vale recordar que 781 millones era para proveedores y personal y esta última deuda se terminó de saldar el pasado 31 de mayo.

En la rendición de cuentas presentada por el Ejecutivo se observa la devolución a la provincia de los anticipos y certificaciones de obra pública no ejecutada y cobrada por Facundo López por un monto total de 172 millones pesos.

Arturo Rojas cerró su primer ejercicio con un superavit fiscal de 204 millones de pesos. Por primera vez en décadas la ecuación recursos menos gastos dio resultado positivo. 



 

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