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Política devaluada: entre las fake news, las operaciones mediáticas y la falta de credibilidad


 En algún punto las campañas electorales dejaron de ser éticas, limpias. Los candidatos y sus adláteres terminaron con la sana costumbre de poner como carta de presentación su propia imagen, su trayectoria y sus propuestas para embarcarse en una ola de desprestigio a sus circunstanciales adversarios políticos.

La nube de charlatanes que pululan en la política no dudan en echar mano a acciones éticamente reprobables como mentir, confundir al electorado con noticias tendenciosas, ventilar asuntos personales de los candidatos y su núcleo familiar o violentar y denigrar a una candidata inventando un romance con un dirigente cercano (fórmula infalible de los machirulos para quitar méritos a una mujer).


El capital político de un dirigente debería ser su credibilidad sustentada en la honestidad, capacidad de gestión, comprensión de la realidad del elector y su entorno, empatía y fundamentalmente el conocimiento para resolver las problemáticas que se plantean. 


Sin embargo hoy prevalece la campaña mediática; en la era de la posverdad la desinformación es el arma elegida por los candidatos y ese capital pasa por la banca mediática y la estructura para viralizar contenidos en las redes sociales.


El ciudadano engañado en su buena fe termina manipulado y cómplice de ese circuito vicioso que divulga una noticia falsa que se replica miles de veces en cuestión de segundos. Las redes sociales nos  permiten ser productores y consumidores de contenidos a la vez, y han facilitado la difusión de contenido engañoso, falso o fabricado.


La gente está angustiada, de malhumor, hay un amontonamiento de problemas. Hemos vivido un encierro espantoso temiendo enfermarnos y morir. Casi todos hemos perdido seres queridos a los que no pudimos despedir y como si fuera poco aparecen nuevas variantes del virus que hacen más inquietante el futuro.


Angustia la economía, muchos vecinos la están pasando mal, tienen dificultad para llevar el pan a su casa, temen perder su trabajo y algunos políticos se dan el lujo de empiojar la cancha generando más enojo e inestabilidad.


Necochea no escapa a la superficialidad en el discurso de los candidatos. Entendieron que el horno no está para bollos y tratan de pasar por debajo del radar. Ante la imposibilidad de captar por si mismos el favor del electorado la herramienta preferida son las fake news y las operetas mediáticas.


Esta intrusión de los operadores genera un impacto crucial en el ciudadano ya que según estudios realizados el 80 por ciento de las personas consultadas se informan a través de las redes sociales. El 64 por ciento de la gente lo hace a través de Facebook y el 40 a través de Instagram como única fuente de información.


Otro dato que llama la atención es que  el 47 por ciento de los argentinos afirma usar la televisión al menos una vez al día, aunque sin distinguir si en ese uso se consumen contenidos de cable, televisión abierta o servicios de streaming.  En el caso de las ciudades del interior esta costumbre argenta impacta de lleno en las campañas locales que con un público enfrascado en los intereses nacionales que promueven las grandes cadenas televisivas, la realidad local pasa a un segundo plano.


Los jóvenes son los más expuestos a la avalancha de información "informal". Son el segmento que menos consume a los medios tradicionales por lo que su fuente de información son las redes sociales: Facebook 83 por ciento, Instagram 46%. Mientras que YouTube alcanza al 68 por ciento de los encuestados. 


La juventud, aunque es un sector altamente codiciado por el mundillo político, está huérfano de propuestas que les resulten significativas y el discurso electoral les llega en un cassete viejo que no se adapta a las nuevas realidades y se le habla desde una perspectiva de una persona que nació en otra época, sin comprender que hay una diferencia de mentalidad abismal. 


"Juntos" los campeones de las Fake News

Esta semana sin ir más lejos tuvimos un par de ejemplos de la falta de ética a la hora de brindar información. La concejal del PRO Eugenia Vallota,  socia del candidato de "Juntos" Gonzalo Diez, ex funcionaria del kirchnerista Facundo López y protegida de Fernando Antunez, ex operador político de la UATRE hasta que lo quiso extorsionar con unos audios que circularon por las redes sociales, utilizó fotos antiguas del Centro de Jubilados y Pensionados del Barrio 9 de Julio donde funciona además un Centro de Atención Primaria de la Salud para esmerilar la imagen de la gestión de salud del intendente Arturo Rojas.

No es la primera vez que la concejal del PRO queda pedaleando en el aire con publicaciones erróneas y malintencionadas y en el camino se lleve puesto el trabajo de gente que pone alma y corazón en lo que hace, tal como sucedió con el desmérito de la edil a las agrupaciones ambientalistas por citar una de sus fakes. 

Otro socio del candidato de "Juntos" es un conocido denunciador compulsivo en redes sociales. Alberto Esnaola, principal mentor de Gonzalo Diez inunda las redes sociales con publicaciones en contra de políticos que no comulgan con su espacio, incluso el juez Bernardo Bibel fue víctima de una campaña de desprestigio del exconcejal radical.


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